Paisajes y Flores

Aparte de las tres series pictóricas de Guayasamín y sin formar parte de ellas, se encuentran los paisajes y las naturalezas muertas que al autor le sirvieron como medio o pretexto para expresar su estado de ánimo. Guayasamín lo tomaba como un autorretrato interior, una confesión de lo que sucede de piel para adentro. En este grupo predominan los paisajes de Quito y pinturas de flores en su mayoría secas.

Guayasamín pintó alrededor de 250 paisajes que Quito, pero más que una descripción geográfica se los puede percibir como descripciones conceptuales. Guayasamín pintaba estos paisajes desde la memoria de sus cuadros anteriores y adaptaba los colores a su subjetividad interna.

En los cuadros antiguos, los de joven pintor que busca, que está experimentando, todavía hay algo en el paisaje. Pero los reciente –ese animal que es la montaña y la ciudad que vive abajo- son puramente expresión de mi estado de ánimo: así salen unos Quitos rosados, llenos de luz; a veces un Quito negro, uno rojo, o ese Quito terrible, que tiene un cielo rojo, desde donde se derrama el rojo hasta abajo.” (Guayasamin)

Sobre sus pinturas de flores, es interesante recalcar que en su gran mayoría, se trata de flores secas o “muertas”, flores perpetuas que se mantienen sin alteración después de ser cortadas como son las “Monedas del Papa” o las “Yagrumas” ambas recurrentes en su trabajo.

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