1848

Es un tema recurrente en sus pinturas, el retrato de madres y niños juntos, que para él era la representación más grande del amor. Este cuadro en específico se puede considerar un precursor de la colección que más tarde se llamaría “Ternura”, dedicado a su madre y a todas las madres del mundo.

Óleo sobre tela

105 x 66 cm

Diseño web y desarrollo por: www.contacto.com